Usufructo de participaciones sociales: un instituto en auge

Usufructo de participaciones sociales: un instituto en

Artículo publicado en la revista En Obra #193

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impuestos

En este trabajo, nos proponemos familiarizar al lector con el usufructo de participaciones sociales, un instituto cada vez con mayor relevancia en el mundo jurídico.

Inicialmente y a fin de introducir el tema, es importante comenzar definiendo qué es el usufructo.

En términos generales, puede decirse que, el usufructo, es un negocio realizado para desmembrar el derecho de propiedad que se tiene sobre un bien, de manera tal que, si antes un bien tenía un solo y único propietario con dominio y uso pleno del bien, luego de realizada la constitución del usufructo se produce un desmembramiento o separación entre la propiedad y el uso y goce del mismo. Es decir, dicho bien pasará a tener un ¨nudo propietario¨ y un ¨usufructuario¨. Por lo tanto, dos sujetos tendrán distintos derechos sobre el mismo bien.

La existencia del usufructo es bien conocida en materia de bienes inmuebles. Así, por ejemplo, puede acontecer que, el propietario de un inmueble de avanzada edad quiera seguir viviendo allí hasta su muerte, pero para tener un ingreso que de otro modo no tendría sin dejar de habitar el inmueble, venda a un tercero únicamente la nuda propiedad (a cambio de dinero) y conserve el usufructo. En efecto, en tanto el usufructo otorga el derecho a usar y gozar de la cosa, la constitución de este le permite seguir viviendo allí hasta su fallecimiento, momento en el cual el nudo propietario consolidará plenamente la propiedad del inmueble. Por supuesto, en esta modalidad, el negocio es atractivo para el adquirente de la nuda propiedad en tanto y cuanto, realizará un desembolso bastante menor que si adquiriese la propiedad plena. Ese menor valor dependerá de las particularidades de cada negocio (en especial de la edad del vendedor y la expectativa de vida del país en que se formule tal negocio).

Realizadas las precedentes puntualizaciones, específicamente en lo que refiere al objeto de este trabajo, corresponde destacar que, las participaciones que se tienen sobre las sociedades comerciales, al ser bienes muebles, también pueden ser usufructuadas.

El marco normativo que viabiliza ello es la Ley de Sociedades Comerciales Nro. 16.060, la cual establece en su artículo 308 la posibilidad de realizar un usufructo de acciones. A su vez, en subsidio, son de aplicación las normas respectivas del Código Civil Uruguayo.

Sin perjuicio de que el usufructo de acciones está previsto expresamente en sede de Sociedades Anónimas (S.A.), la doctrina acepta que se pueden usufructuar otros tipos de participaciones sociales, como, por ejemplo, las cuotas sociales de una Sociedad de Responsabilidad Limitada (S.R.L.) o las acciones de una Sociedad por Acciones Simplificadas (S.A.S.).

De acuerdo con lo dispuesto por la ley, la regla general es que el usufructuario tiene derecho a percibir las ganancias obtenidas durante el usufructo, esto es, el derecho al cobro de los dividendos cuya distribución haya sido resuelta por Asamblea o reunión de socios, y, todos los demás derechos derivados de la calidad de socio o accionista (los restantes derechos económicos, los derechos políticos y los derechos a la información) recaen en principio en el nudo propietario.

Sin embargo, a excepción de las sociedades que para realizar su objeto están sujetas a la autorización del Estado, la ley habilita a que las partes del negocio puedan acordar los derechos que le corresponderán al nudo propietario y al usufructuario, respectivamente. De esta forma, el nudo propietario y el usufructuario pueden establecer en el contrato una distribución de los derechos que recaerán en cada uno, de la forma que mejor se ajuste a sus necesidades e intereses, así como condiciones para el ejercicio de los derechos y establecer plazos y/o condiciones.

A modo de ejemplo, podría estipularse que el usufructuario de las participaciones sociales (por ejemplo, acciones) sea titular no solamente de derechos patrimoniales como el cobro de dividendos sino también de derechos que atañen al día a día de la sociedad asumiendo la gestión comercial, que asuma derechos políticos (como ser el derecho de voto en asamblea ordinaria y el derecho de impugnación de asambleas ordinarias) y que el nudo propietario mantenga para sí otros derechos relacionados con modificaciones sustantivas para la entidad, como el de votar en asamblea extraordinaria, el derecho de impugnación de asambleas extraordinarias, el de receso y el derecho a disolver o liquidar la sociedad si se dan determinadas condiciones, entre otros.

El instituto en análisis es posible de ser utilizado por sociedades comerciales cualquiera sea su objeto, incluidas aquellas cuyo objeto sea ser titulares de inmuebles y realizar la explotación de éstos, con la particularidad de que, en caso de tratarse de Sociedades Anónimas o en comandita por acciones, titulares del derecho de propiedad de inmuebles rurales o de explotaciones agropecuarias, el usufructo deberá inscribirse en la Dirección General de Registro, Sección Comercio, según lo dispuesto por el artículo 3 de la Ley 18.092 y el artículo 9 del Decreto 225/07. 

Asimismo, con similitud al ejemplo mencionado al comienzo de este artículo referido al usufructo de inmuebles, en aquellas sociedades que sean titulares de inmuebles, cuyos accionistas por Estatuto o reglamentación interna o convenio de accionistas tienen derecho al uso exclusivo de alguna o algunas unidades, también podría resultar posible -siempre que el Estatuto no lo prohíba- constituir un derecho real de usufructo sobre las acciones de forma tal que el accionista mantenga la nuda propiedad de las mismas, y transfiera en simultáneo al usufructuario y por determinado plazo, el derecho al uso de las unidades así como la obligación de conservar estas en buen estado. Lo anterior podría pactarse en casos de sociedades comerciales propietarias de bienes inmuebles en régimen de “Tiempo Compartido”.

Cabe mencionar que, si bien este contrato naturalmente tiene carácter oneroso, por el cual el usufructuario abonaría un precio al nudo propietario a cambio de la transmisión del usufructo, nada impide que pueda otorgarse a título gratuito, con carácter de donación. 

La constitución o transmisión de usufructo se formaliza con un contrato celebrado entre el actual propietario de las acciones y el sujeto que, o bien recibirá la nuda propiedad (mientras que, quien era pleno propietario de dichas acciones conservará el usufructo), o bien recibirá el usufructo (mientras que, quien era pleno propietario de dichas acciones conservará la nuda propiedad).

Después de celebrado el contrato, para las sociedades típicamente de capital con acciones nominativas o escriturales (e.g.: Sociedad Anónima, Sociedad en Comandita por Acciones, Sociedad por Acciones Simplificadas), será necesario notificar a la sociedad por escrito e inscribir la constitución o transmisión del usufructo en los respectivos registros de acciones, puesto que los efectos respecto de la sociedad y de los terceros, conforme al artículo 305 de la Ley Nro. 16.060, se producirán a partir de esa inscripción. En cambio, en la medida que las acciones sean al portador, se deberá realizar la entrega de estas al usufructuario.

Un punto relevante también para tener presente es que, en la medida que el usufructo consagre derechos políticos en favor del usufructuario, éste podría ser considerado un beneficiario final de la sociedad, si la persona física usufructuaria -en forma directa o indirecta- tiene una participación mayor al 15% tal y como lo prevé la Ley 19.484.

Como ya se adelantó, la constitución o transmisión del usufructo no requiere de inscripción en el Registro Nacional de Comercio, salvo para el caso donde las acciones objeto de usufructo pertenezcan a una Sociedad Anónima o Sociedad en comandita por acciones titulares del derecho de propiedad sobre inmuebles rurales y explotaciones agropecuarias.

La S.R.L., así como otras sociedades personales, tienen como singularidad que, las participaciones de los socios no se encuentran materializadas en títulos accionarios y tampoco la sociedad lleva un libro que registre las participaciones de éstos. De allí que, con el fin de dar publicidad a terceros, pluralidad de operadores durante años consultaron al Registro Nacional de Comercio si correspondía inscribir allí la constitución del usufructo que grava las cuotas de las sociedades personales.

Para eliminar el manto de duda, la Dirección General del Registro emitió la resolución Nro. 130/2021, de fecha 19 de noviembre de 2021, donde dispuso, como criterio de calificación con carácter vinculante, que no corresponde la inscripción de la constitución del usufructo u otros derechos reales sobre cuotas o participaciones sociales, en el Registro de Personas Jurídicas, Sección Registro Nacional de Comercio.

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