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Conversión de empresas unipersonales a SAS

Conversión de empresas unipersonales a SAS

Bajo la ley que creó a las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) (Ley N° 19.820 de septiembre de 2019 reglamentada por Decreto N°399/019) se habilitó, si se cumplen algunas condiciones, a convertir empresas unipersonales (EU) en este nuevo tipo de sociedad comercial (SAS).

Autora

giovanna lorenzi

Directora del Departamento de Asesoramiento Tributario y Legal

KPMG Uruguay

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Las ventajas de la llamada “conversión” radican en las deficiencias o desventajas que presenta llevar adelante un emprendimiento bajo la forma jurídica de empresa unipersonal y las grandes ventajas del régimen de las SAS, amén de la posibilidad existente de exonerar la operación de conversión si se lleva adelante antes del 31 de diciembre de 2020. 

¿Cuáles son las principales desventajas de las EU?

Sin pretender agotar la lista de desventajas señalamos que las principales son:

·         Las EU no tienen personería jurídica

Las unipersonales no tienen personería jurídica separada de la persona física titular, esto implica que es ésta la que responderá por las obligaciones de cualquier naturaleza (laboral, civil, comercial, tributarias, etc.) asumidas para llevar adelante el giro de actividad y lo hará con todo su patrimonio que es garantía común de los acreedores (artículo 2372 del Código Civil), tanto el afectado al cumplimiento del giro de actividad como al de uso personal.

·         No pueden recibir aportes de terceros

Otra particularidad de este tipo de empresas es que desarrollan su actividad individualmente y no les es posible autofinanciar su actividad a través de aportes de terceros en calidad de socios, sólo pueden financiarse con fondos propios o préstamos.

·         No hay continuidad jurídica si muere el titular

Las EU no tienen continuidad jurídica en caso de fallecimiento del titular. En caso de fallecimiento de su titular los elementos componentes del establecimiento comercial se transmitirán de pleno derecho a los herederos, si los hay.

·         Tienen menos opciones jurídicas para desprenderse del negocio

En la medida que la unipersonal no es una sociedad comercial y por tanto no tiene participaciones sociales a transmitir a terceros, ni puede acogerse a institutos como la escisión, en caso de que el titular de la empresa tenga interés en venderla totalmente o en enajenar uno de los giros de actividad o separarlos (si tiene más de uno), necesariamente tiene como única vía jurídica la enajenación (total o parcial) del establecimiento comercial, entendido éste como ese conjunto de bienes materiales e inmateriales, unidos por la capacidad organizativa del empresario y afectados a la producción de los bienes o servicios comercializados por la unipersonal. En principio, tanto la venta total como parcial (de uno o más giros) de un establecimiento comercial, previo a la ley ahora vigente, debía ceñirse a un especial procedimiento que se encuentra regulado por la Ley N° 2.904 de 20.09.1904 y por el Decreto Ley N° 14.433 del 30.09.1975 que, en caso de seguirse, limita la responsabilidad del adquirente a las deudas conocidas del enajenante a la fecha de la transferencia.

Este procedimiento que si o si debía seguirse para llevar adelante la venta del establecimiento de modo tal que el adquirente limitara su responsabilidad tiene altos costos de transacción e impuestos a pagar insumiendo además considerable tiempo lo que en los hechos desestimulaba a las empresas unipersonales a llevar adelante esta operación, acudiéndose a otros mecanismos como la transferencia de activos puntuales aun asumiendo el riesgo de la recalificación de la operación por parte del Fisco que podía, atento al principio de realidad, sostener que se está ante una enajenación de establecimiento comercial y pretender imponer los tributos que resultan aplicables, más las multas y recargos.

Ventajas de las SAS

Este nuevo tipo social comercial tiene variadas ventajas tanto desde el punto de vista de su estructuración como de su funcionamiento:

-          Son sociedades de estructuración y funcionamiento simplificado con gran flexibilidad para funcionar pudiendo realizarse las reuniones por medios de comunicación simultánea.

-          Pueden ser constituidas y permanecer con un único socio (persona física o jurídica) y no hay límite al número de socios los que no pueden ser entes públicos.

-          El socio o los socios no responden por obligaciones laborales, tributarias o de cualquier naturaleza en que incurra la sociedad.

-          Pueden realizar cualquier actividad comercial o civil, lícita.

-          Pueden participar del capital de otras sociedades sin el límite previsto para el resto de los tipos sociales comerciales en el artículo 47 de la Ley 16.060[1].

-          Pueden ser titulares de inmuebles rurales o de explotaciones agropecuarias, en cuyo caso deberá cumplirse con las exigencias previstas para el resto de los tipos sociales en el artículo 1° de la Ley Nº 18.092 de 7 de enero de 2007, sin perjuicio de las excepciones previstas en la normativa que también le resultarán aplicables.

-          Pueden operar como usuarios de zona franca o el de realizar determinadas actividades controladas por el BCU[2].

-          No hay limitación de plazo de vigencia de la sociedad.

-          Existe un amplio espacio para la autorregulación por parte de los accionistas ya que prima la autonomía de la voluntad.

-          No hay capital mínimo ni máximo, previéndose únicamente la obligación de integrar como mínimo el 10% del capital integrado en el acto de constitución si la integración es en efectivo y el 100% si fuera en especie.

-          Se puede prohibir vía disposición estatutaria la transferencia de acciones hasta por 10 años, prorrogable.

-          En caso de SAS con pluralidad de accionistas, se puede regular vía convenio de sindicación de acciones el funcionamiento de la sociedad. Si nada se prevé en el Estatuto en contrario, puede excluirse sin justa causa a socios minoritarios (que no tengan una participación superior al 15%) siempre que la misma sea resuelta por la Asamblea con el voto favorable de uno o más accionistas que represente cuando menos una mayoría del 75% del capital social con derecho a voto, sin contar el voto del accionistas o accionistas que fueren objeto de esta medida[3].

-          Las modificaciones al estatuto sólo deben inscribirse en el Registro Nacional de Comercio para su perfeccionamiento, sin ser necesario publicaciones.

-          Tienen controles simplificados de parte de la Auditoría Interna de la Nación[4] en la medida que los ingresos anuales no superen las UI 37.500.000.

-          Tributan como las sociedades de tipo personal por lo que pueden optar por tributar IRAE ficto sino superan ingresos en el ejercicio mayores a las UI 4.000.000, sin tener que tributar IRPF por las utilidades percibidas en la medida que los ingresos no superen dicho límite.

¿Qué EU pueden “convertirse”?

La Ley N° 19.820 permite la “conversión” sin cumplir con los trámites que indica la Ley N° 2.904 y el Decreto Ley N° 14.433 ni la tramitación de los certificados especiales de DGI y BPS, a las unipersonales que sean unidades productivas que combinan capital y trabajo para producir un resultado económico, así como, aquellas personas físicas que prestan servicios personales fuera de la relación de dependencia.

¿Qué supone la “conversión”?

La conversión es la operación por la cual una EU transfiere a título universal, todos o parte de los bienes y actividades afectadas a su giro, a una nueva entidad que adopta la forma jurídica de SAS, y que la sucederá en sus derechos y obligaciones.

La conversión puede suponer una transferencia de giro total o parcial. Si es total, supondrá por un lado, el cierre del ejercicio económico de la EU, debiendo presentar declaración jurada y abonar los impuestos resultantes y, por otro lado, su clausura.

Si la transferencia de giro es parcial, la EU seguirá operando con el giro no transferido, liquidando sus impuestos de acuerdo con el régimen general que le resulte aplicable.

Una vez inscripta la conversión en el Registro, la DGI le asignará a la SAS que se crea en el acto de “conversión” un nuevo número de RUT (distinto al de la EU).

¿Qué se necesita?

Para que opere la “conversión” sin los trámites habituales que implica la enajenación del establecimiento comercial ni obtención de certificados especiales, es necesario que:

  • el titular de la unipersonal sea el único accionista de la nueva SAS al momento de la constitución,
  • que la unipersonal este registrada como tal ante los organismos recaudadores al momento de la “conversión” con certificados únicos vigentes a la fecha de la conversión
  • que la transferencia se realice en un solo acto jurídico y a título universal, por lo que la transferencia o integración de giro debe hacerse en forma concomitante o simultánea a la creación y adopción del Estatuto de la SAS y
  • que se prepare un inventario con detalle de los bienes, derechos y obligaciones que serán objeto de transferencia y que son los afectados integra y exclusivamente a la operativa de la unipersonal que se pretende enajenar. Si la “conversión” comprende bienes o derechos registrables, la enajenación se deberá inscribir en los Registros respectivos de conformidad con lo dispuesto en la Ley N° 16.871 de 28/09/1997 cumpliendo con las formalidades y controles que correspondan en función de la naturaleza del bien.

¿Qué ventajas ofrece la conversión?

Probablemente la mayor ventaja de convertirse a SAS es la limitación de la responsabilidad del socio, frente a la responsabilidad ilimitada que asume el titular de una EU.  Una vez verificada la conversión, por las obligaciones contraídas aposteriori, los acreedores que contraten con la SAS solo podrán accionar contra la sociedad y sus bienes y no contra los bienes de la persona física titular.

Por otro lado, es un mecanismo útil para escalar el negocio, ya que como se dijo bajo la forma de unipersonal no pueden admitirse aportes de terceros ni ingresos de nuevos socios, limitaciones que se sortean al adoptar la forma de sociedad comercial.

Más allá de esto, la SAS creada se somete al régimen jurídico societario ya mencionado arriba y al ser emisora de acciones, se abren otras posibilidades para desprenderse del emprendimiento (podrían venderse las acciones o apelarse a una escisión). Ello sin perjuicio que en caso de fallecimiento del único accionista (ex titular de la EU), sus herederos recibirán como activo sucesorio acciones sin que esto represente un obstáculo para que el emprendimiento siga en actividad bajo la misma organización y estructura (SAS).

Pero además de las ventajas antes mencionadas, que resultan válidas cualquiera sea el momento en el que se verifique la conversión, si ésta se produce antes del 31 de diciembre de 2020, la operación estará exonerada de impuestos siempre que se cumplan ciertas condiciones que se mencionarán a continuación. La exoneración comprenderá: el IRAE o en su caso el IRPF por la transferencia de los bienes y derechos a la SAS, el IVA aplicable a los bienes y derechos de la actividad cuyo giro se transfiere a la SAS, incluido el valor llave y el Impuesto a las Trasmisiones Patrimoniales (ITP) correspondiente a la parte vendedora y compradora, en caso de que se transfirieran inmuebles o derechos de usufructo, de nuda propiedad, uso y habitación sobre los mismos.

¿Qué condiciones deben cumplirse para que la conversión esté exonerada de impuestos?

  • Además de verificarse antes del 31 de diciembre de 2020, la conversión deberá suponer una transferencia de activos y pasivos a título gratuito o como integración de capital, teniendo como única contraprestación la emisión y entrega de las acciones de la SAS.
  • La unipersonal debe ser residente.
  • La unipersonal debe desarrollar a título personal actividades comerciales, industriales o de servicios (no quedaron incluidas en la exoneración las unipersonales que desarrollen actividades agropecuarias)
  • Las acciones que se emitan no podrán enajenarse por el plazo de 2 años desde la conversión (de lo contrario se deberá reliquidar los tributos aplicables a la transferencia).
  • El titular de la EU deberá estar en situación regular de pagos ante la DGI y BPS.

En relación al primer requisito para hacer uso de la exoneración, esto es, que la transacción se realice antes del 31 de diciembre de 2020, cabe señalar que a principios de noviembre la DGI ha comunicado en su página web que para acceder a la conversión con la exoneración tributaria prevista en el artículo 48 de la Ley N° 19.820, reglamentado por el artículo 32 del Decreto N° 399/2020, la transferencia deberá realizarse antes del 31 de diciembre de 2020, acotando que “En consecuencia la Unipersonal deberá facturar los bienes objeto de la conversión a la SAS, antes de dicha fecha. Es imprescindible contar con el número de RUT de la SAS a tales efectos.  Las conversiones que se documenten con posterioridad a dicha fecha no contarán con los beneficios previstos en la norma mencionada

Este requerimiento de que se facture la operación antes del 31 de diciembre no es un requisito establecido por la norma legal que concede la exoneración, por lo que no compartimos el criterio administrativo adoptado por el organismo fiscal. La ley lo que requiere es que la transferencia del giro total o parcial se realice antes de la mencionada fecha y ello es independiente y ajeno a la facturación de la operación. La transferencia se documenta fehacientemente en una senda escritura pública o privada con firmas certificadas y se produce y cobra efecto jurídico desde el acto de conversión independientemente al momento en que se proceda a la facturación, lo que de hecho, es imposible realizar el mismo día porque la SAS que se crea en el mismo acto y que tiene personería jurídica desde ese momento y recibe los bienes, derechos y obligaciones de la unipersonal no tendrá número de RUT hasta tanto se realicen los trámites ante el Registro Nacional de Comercio y DGI, aplicando el proceso administrativo de conversión diseñado por el Decreto reglamentario N° 399/019 y que la única forma en que es posible realizar esta operación.

En efecto, la transferencia a título universal opera en el acto de conversión, momento en el cual la SAS aún no cuenta ni con número de RUT ni con número de BPS, números que se otorgan en el marco del trámite registral una vez ingresado el documento al Registro Nacional de Comercio.

Si al criterio fiscal de que es necesaria la factura para gozar de la exoneración, le sumamos el gran cuello de botella existente a la fecha y demora para el ingreso y análisis de documentos en los registros públicos y en especial en el Registro Nacional de Comercio del que  dan cuenta los operadores del derecho se estaría desvirtuando por una vía oblicua la voluntad del legislador de incentivar a que la mayor cantidad posible de unipersonales puedan salirse de una forma jurídica tan inadecuada a la realidad de los negocios actuales y puedan adoptar una forma jurídica ágil y eficiente como la de SAS. 

Nos consta que desde varios gremios empresariales se están realizando gestiones ante el gobierno para prorrogar el plazo aplicable a la exoneración transitoria de modo de facilitar la conversión.

En KPMG contamos con un equipo multidisciplinario de profesionales con experiencia y referentes en las materias involucradas que podrán asesorarlo y evaluar junto a usted si este proceso es el más adecuado para su estructura societaria en el actual contexto.

[1]  El artículo 47 de la Ley 16.060 establece que ninguna sociedad, excepto las de inversión, podrá participar en el capital de otra o de otras sociedades por un monto superior al de su patrimonio social

[2] Circular del BCU N° 2351 de 25 de junio de 2020.

[3] Artículo 41 inciso 2. Nótese que el Proyecto de Ley de Presupuesto para el quinquenio 2020-2025 incluye una disposición a estudio del Parlamento que propone derogar esta norma (artículo 615 del proyecto ingresado)

[4] Este control simplificado implica presentar una nota a la AIN dentro de los 180 días luego de cerrado el ejercicio informando las modificaciones efectuadas en el capital así como haber realizado las comunicaciones al BCU respecto de los cambios de accionistas y beneficiarios finales.

Artículo publicado en la edición N° 186 de la revista En Obra.

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