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Mercados de consumo: Preparándose para la nueva realidad

A medida que las curvas de infección de COVID-19 comienzan a aplanarse, muchos gobiernos están hablando sobre sus planes para una apertura gradual de la economía. Al mismo tiempo, los minoristas están analizando cómo será la vida después de la fase aguda de la pandemia. Con el crecimiento de las compras en línea y una caída en las visitas a las tiendas físicas el escenario es sumamente incierto.

La imagen se oscurece aún más cuando se suman los cambios en el comportamiento del consumidor y los confinamientos causados por el virus. Muchos consumidores no creen sentirse cómodos regresando a las tiendas físicas en el futuro cercano, y algunos no tienen idea de cuándo regresarán. En China, donde las tiendas han vuelto a estar abiertas desde hace algunas semanas, los hallazgos anecdóticos sugieren que el tráfico peatonal minorista pudo haber disminuido hasta la mitad con relación al año pasado.

En Uruguay, la demanda interna mostró el mismo comportamiento que en el resto del mundo, con una severa contracción del consumo. Ello se explica tanto por la menor circulación física de consumidores tras el confinamiento autoimpuesto, como por la fuerte caída en el nivel de empleo y también de salarios reales, todo lo cual atenta contra la actividad comercial orientada al consumo de las familias.  Los datos oficiales del Producto Bruto Interno al primer trimestre del año (período para el cual el efecto COVID-19 tan sólo se registra en la segunda quincena de marzo) ya indican una contracción en los sectores de actividad asociados a la prestación de servicios orientados al consumo, la cual será más pronunciada en el segundo semestre, y dejará secuelas a partir del tercero por la consabida caída en el ingreso de las familias, a lo cual se suma un deterioro en las expectativas que también resentirá la demanda por bienes de consumo final, al menos a través de los canales de comercialización convencionales.

A nivel global, durante las últimas semanas y meses, la mayoría de los minoristas se han visto obligados a adoptar una posición reactiva; respondiendo inicialmente a la crisis y trabajando tanto para estabilizar el negocio como para establecer la resiliencia en sus operaciones diarias a medida que hay nueva información disponible y las restricciones y realidades cambian.

Ahora, sin embargo, muchos están pensando en las próximas fases. La recuperación inmediata y, en ese contexto, la refinación y activación de sus hojas de ruta hacia un eventual, aunque probablemente lento, avance hacia la reapertura de los negocios. Sin embargo, en paralelo, los minoristas y las empresas de bienes de consumo también deberían pensar en la fase posterior a la recuperación: la 'nueva realidad' y cómo adaptarse a este nuevo mundo.

En el artículo Mercados de consumo: Preparándose para la nueva realidad, Fernando Gamboa y Paulo Ferezin de KPMG ofrecen algunas consideraciones que las empresas minoristas y de bienes de consumo deberían tener en cuenta en la fase de recuperación y reapertura.

Para conocer más información del estudio y los principales resultados haga clic en el siguiente link

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