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La interrupción causada por la pandemia de COVID-19 ha sido significativa y de gran alcance para muchas organizaciones. Los impactos han variado de una industria a la otra y de un lugar de trabajo a otro. Un elemento común es que muchas organizaciones se han visto obligadas o se verán obligadas a considerar cambios en su modelo operativo y en las formas de trabajar para poder subsistir.  En todo el mundo, las organizaciones tienen que hacer cambios notables en su funcionamiento. Muchas organizaciones han reaccionado rápidamente haciendo lo que sea necesario para mantener a sus colaboradores seguros y con las metas claras. Algunas organizaciones han comenzado a mejorar su capacidad de recuperación ante este desafío. Por ejemplo, la creación de equipos multidisciplinarios que se centran en planificar e iniciar acciones para determinar cómo debería ser la recuperación o la organización posterior a COVID-19.

Hemos identificado cuatro fases por las que las organizaciones se moverán, a medida que vayan enfrentando la situación propiciada por el COVID-19:

  1. Reacción: Responder a desafíos inmediatos,
  2. Resiliencia: Gestión a través de la incertidumbre,
  3. Recuperación: Recepción e identificación de oportunidades,
  4. Nueva realidad. Adaptarse a un mundo nuevo.

Algunas organizaciones, industrias y localidades pasarán a la fase de recuperación y a la nueva realidad antes que otras. Cada una de estas fases tendrá diferentes requisitos relacionados a la fuerza laboral y la organización debe resistir el impulso de saltar a las soluciones más fáciles e inmediatas. 

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