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Por: Andra Ilie, Senior Manager, Family Office and Governance

Como pandemia mundial, el COVID-19 no sólo ha afectado la salud de las personas y el bienestar de la sociedad, también ha tenido un impacto directo en los mercados y negocios mundiales. Entre los afectados se encuentran los modelos estratégicos y operativos que apoyan a los Family Offices. COVID-19 presenta riesgos potenciales en ambos niveles, y los desafíos se agudizan aún más en las Empresas Familiares integradas, donde una pequeña cohorte de personal clave apoya tanto a la empresa como a la familia.

En medio de este entorno impredecible, existen posibles riesgos estratégicos y operativos para las Empresas Familiares que deben considerarse como parte de una respuesta inmediata de gestión de riesgos y de planificación de contingencias para el futuro.

Consideraciones estratégicas para las Empresas Familiares?

  • El cambio de prioridades de la familia, que pasa de aumentar la riqueza a la preservación de la riqueza y la protección de los activos, requiere una consideración cuidadosa y una posible reestructuración con énfasis en la flexibilidad.
  • La volatilidad del mercado presenta desafíos y oportunidades. El capital privado se mueve con mayor rapidez, y las Empresas Familiares ágiles están bien situados en este aspecto.
  • Hay un sinfín de consideraciones, incluidas las relacionadas con la cadena de suministro, el inventario y los contratos, en las que los negocios comerciales son un componente importante del patrimonio gestionado por las Empresas Familiares.
  • El buen gobierno en la Junta Directiva y las estrategias de comunicación claras siguen siendo cruciales.

Riesgos operacionales

  • Los principales riesgos de gestión incluyen la necesidad de nuevos procesos de toma de decisiones y controles cuando los empleados clave no pueden trabajar. Los planes de contingencia y las respuestas rápidas son fundamentales.
  • El mantenimiento de las operaciones diarias y la administración puede verse dificultado por la elevada proporción de empleados que inesperadamente no pueden trabajar. Es probable que los que tienen empresas familiares virtuales estén en mejores condiciones de responder debido a un mayor nivel de reducción de riesgos operativos.
  • La infraestructura de TI debe ser lo suficientemente sólida como para soportar las operaciones, el personal que trabaja desde casa y la necesidad de reuniones virtuales debido a las restricciones de viaje y los requisitos de distanciamiento social.
  • Los costos operacionales continúan, con la posible adición de pagos por enfermedad, mientras que los ingresos previsibles pueden estar en duda. El flujo de caja debe examinarse con carácter prioritario.
  • Las consideraciones relativas a la salud y la seguridad de los empleados de la Oficina Familiar requieren un examen cuidadoso, al igual que las cuestiones jurídicas conexas.
  • Se crea un entorno atípico que probablemente pondrá a prueba los mecanismos de motivación del personal

Ha llegado el momento de que los Empresas Familiares pongan a prueba los mecanismos de gobernanza que han puesto en práctica para la toma de decisiones y la comunicación, para evaluar la durabilidad de las infraestructuras digitales y humanas, y para comprobar la solidez de sus planes de contingencia.

En KPMG entendemos las potenciales consecuencias de la situación actual en materia de salud global para las Empresas Familiares. Los invito a seguir nuestra serie regular de publicaciones para mantenerse informados sobre cómo el COVID-19 puede afectar sus estrategias y operaciones. Por favor, póngase en contacto en cualquier momento con los asesores de KPMG para que le orienten. 

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