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Debido al COVID-19, la industria de seguros, al igual que otras industrias, ha experimentado un cambio monumental con impactos de una emergencia de salud que se ha expandido a problemas económicos y sociales.

Los especialistas en el sector de seguros de KPMG, han estado reflexionando profundamente, y conversado extensivamente con clientes, sobre la naturaleza de esta disrupción y lo que puede significar para los aseguradores. Los resultados son una serie de materiales que esperamos pueden brindarle conocimiento, retos, e inspiración.

A medida que se desarrolla la situación, es imperativo que las compañías de seguros estén continuamente anticipando y gestionando riesgos para evaluar y adecuar su estrategia. La estructura de cuatro fases de KPMG: Reacción, Resiliencia, Recuperación, y Nueva Realidad puede ayudar a las organizaciones a lograr esto. Al considerar cómo se ve la nueva realidad del sector de seguros, es crucial entender los siete macro temas clave que están influenciando el sector, la economía y la sociedad. Posteriormente, para poder entender el impacto de COVID-19 y cómo los aseguradores deben transformar sus negocios, es imperativo ver toda la organización a lo largo de la cadena de valor, examinar las implicaciones a través de 11 componentes clave de actividades primarias y de soporte, para obtener una perspectiva integrada del front, middle y back office.

Es evidente que diversas industrias han sido afectadas por el COVID-19 en diferentes niveles y formas. E incluso, en algunas industrias se ha requerido hacer una reconfiguración completa para poder sobrevivir. Para el sector de seguros, el impacto ha sido menos radical, pero de igual forma está profundamente arraigado en atender las expectaciones cambiantes de los clientes. Los aseguradores deben transformar sus negocios y modelos operativos para resurgir más fuertes que nunca.

Los aseguradores individuales están en diferentes etapas del proceso, aunque la mayoría se encuentran en la etapa dos (Resiliencia) o la etapa tres (Recuperación). Esto varía dependiendo de múltiples factores como lo son: geografía, la línea de negocios de los seguros y, además, en qué nivel del proceso de digitalización se encuentra la organización. En medio de esto y en casi todos los aspectos, convertirse en una empresa verdaderamente digitalizada es crítico.

La meta debe ser lograr una resiliencia sostenible frente a la incertidumbre. Tenemos que reconocer que la incertidumbre va a continuar en el futuro y se puede quedar con nosotros en un estado permanente. De esta forma, alcanzar la nueva realidad no es un punto final. Es un proceso en continua evolución, pero uno en donde las organizaciones son mucho más competentes a responder a la incertidumbre como nunca lo habían hecho.

Esta travesía empezó meses atrás sin que las organizaciones realizaran que estaban en ella. Ahora está en mano de los aseguradores agarrar el ritmo e impulsar su transformación. Las compañías progresivas están avanzando rápidamente y tomando acción para transformarse. El tiempo para tomar acción es ahora. 

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