Por: Manuel Rico, Socio de Impuestos Internacionales de KPMG en México 

En el complejo entorno regulatorio actual, las empresas enfrentan el reto de demostrar que cumplen con los controles y normatividad local e internacional. Los líderes de la función de Impuestos se enfrentan a nuevos retos, teniendo que cumplir con requerimientos de información, al mismo tiempo que gestionan riesgos tanto económicos como reputacionales y adoptan un papel más estratégico.

Las disposiciones legales y fiscales en México establecen la obligación de llevar registros contables, de acuerdo con el Código de Comercio y el Código Fiscal de la Federación. Adicionalmente, es necesario contar con información veraz y oportuna para los tomadores de decisiones y organismos de control, que cumplan con requisitos mínimos de contenido y calidad. Para ayudar a las organizaciones a gestionar sus obligaciones locales y globales existen soluciones como Global Compliance Management Services (GCMS).

Los servicios de gestión de cumplimiento global permiten hacer frente a las obligaciones tributarias en las diversas jurisdicciones en las que no se cuenta con una estructura administrativa robusta, ayudando a transformar la manera como la empresa gestiona el cumplimiento, utilizando métodos, procesos y tecnología para llevar a cabo las actividades fiscales y contables de manera eficiente y confiable.

Contabilidad digitalizada

El incremento en la demanda de información por parte de las autoridades fiscales, como es el caso de las operaciones reportables en México y, en general, de requerimientos detallados de informes, serían difícil de cumplir sin el uso de la tecnología adecuada. A raíz de la pandemia, las empresas han invertido en la digitalización de procesos para una mejor gestión del cumplimiento fiscal, transformando la función mediante el ajuste del presupuesto, logrando hacer más con menos recursos.

Actualmente, los departamentos de Impuestos dedican alrededor de 70% de su tiempo en la obtención de información y realización de conciliaciones para los reportes que solicitan las autoridades fiscales.[1] La implementación de procesos estandarizados y los esquemas de operación más automatizados elevan la calidad en el uso de datos, y ahorran recursos que pueden destinarse a actividades estratégicas del negocio.

Una tendencia global es la centralización de funciones del área administrativa, y la fiscal no es la excepción. Esto puede dificultar que el departamento Fiscal obtenga la información necesaria para el debido cumplimiento de acuerdo con lo requerido localmente por las diferentes autoridades tributarias. En este contexto, se están utilizando plataformas globales para compartir información y datos a lo largo de diferentes jurisdicciones con necesidades diversas por país. Dado que los gobiernos ponen especial atención a las grandes multinacionales, existe un esfuerzo global de cooperación entre países para prevenir la erosión fiscal.

Los líderes del área de Impuestos tendrán que transformar la función para que, además de conocimientos tributarios y contables, se incorporen nuevas habilidades para aprovechar la tecnología aplicada a la función y el análisis de datos, elementos clave para trabajos de cumplimiento y estratégicos en la nueva realidad.

1.     Brown, Brad, “The tax department transformed. Rapidly adapting to the new reality”. KPMG International, 2021.

 

Nota: las ideas y opiniones expresadas en este escrito son del autor y no necesariamente representan las ideas y opiniones de KPMG en México.

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