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Retos y perspectivas de la industria energética en 2020

Retos y perspectivas de la industria energética en 2020

Retos y perspectivas de la industria energética en 2020

27/05/2020

 

Por: Rubén Cruz

 

La menor demanda de petróleo esperada a consecuencia de una menor actividad económica mundial, la cual se deriva de las acciones emprendidas por los distintos gobiernos del mundo para contener y detener la propagación del COVID-19, resultó en que, por primera vez en la historia, se registraran cotizaciones negativas en algunos contratos a futuro con vencimiento en el corto plazo, afectando las cotizaciones del crudo de otros países del mundo.

El pasado 21 de abril, mientras en EE.UU. los contratos del WTI con vencimiento en mayo se llegaron a cotizar en -37 Usd/b, en México la Mezcla Mexicana de Exportación (MME) cerró en -2.37 Usd/b, su nivel más bajo de la historia.


Mezcla Mexicana de Petróleo de Exportación (“MME”)


Durante 2019 el precio de la MME fue de 56.1 Usd/b, y durante el primer bimestre de 2020 la MME se ubicó en 49.9 Usd/b en promedio. Como sabemos, derivado de las acciones para contener la propagación de COVID-19 y ante la expectativa de un escenario de menor crecimiento económico, primero de China y luego mundial, el desalineamiento de los intereses geopolíticos de los tres mayores productores de petróleo del mundo provocó que Arabia Saudita amenazara con incrementar su oferta de petróleo al mundo, de cerca de 10 mmb/d a 13.1 mmb/d, volumen de producción similar al de E.U.A. (13.3 mmb/d hasta antes de la crisis) y muy por arriba de los 10.5 mmb/d de Rusia.

Si analizamos el comportamiento de los precios máximos, mínimos y su regreso a niveles de precios en la vecindad de los 50 Usd/b, el tiempo de recuperación ha sido de 28 meses para la crisis del Subprime (2008-2011) y de 29 meses en la más reciente crisis Geopolítica (2014–2018). Con base en lo anterior, dado que en la presente crisis se conjugan tanto un efecto de sobreoferta junto con la contracción de la demanda, por el freno a la actividad económica para contener la propagación del COVID-19, podríamos esperar que la recuperación de los precios a niveles de 50 Usd/b para los marcadores de referencia (WTI y BRENT), podría no ser antes de 24-30 meses, es decir, no antes del 2Q de 2022, lo anterior, en caso de que no se tomen medidas eficaces para recorta la producción mundial de petróleo de manera más agresiva en los siguientes meses y si no se crean los estímulos necesarios para reactivar la economía mundial y local. La parálisis generada por las limitaciones a la movilidad, el distanciamiento social y la limitación a las actividades industriales y comerciales no esenciales, constituyen un pesado lastre para la recuperación.

Por otro lado, lo que ha quedado de manifiesto ante esta contingencia es el hecho de que las empresas pueden apalancar la continuidad de sus operaciones con la ayuda de la tecnología (internet y tecnologías de la información), sin embargo, esto no sería posible sin el abasto confiable, continuo e ininterrumpido de fluido eléctrico, sin el cual, esta continuidad sería imposible. De ahí la importancia de garantizar que las economías del mundo cuenten con el abasto oportuno y asequible de este preciado bien.

Los efectos de la disrupción en la oferta y demanda de hidrocarburos y sus derivados abre nuevos retos pero también nuevas oportunidades para las empresas. El cambio en la estructura de los mercados permitirá la evolución y creación de nuevos modelos de negocio. La aceleración de la era digital abrirá nuevos mercados potenciales y aumentará la generación de valor de las industrias que se vean fortalecidas por su capaciadad de adaptarse a los cambios ante la crisis COVID-19 y de los mercados energéticos mundiales.


Retos y perspectivas de la industria energética


En los sectores de energía eléctrica y renovables es necesario considerar factores como la caída de consumo industrial; el aumento de la morosidad, así como el diferimiento de proyectos de modernización. Por otro lado, en los sectores de petróleo y gas incidirán temas como la geopolítica; la caída de la demanda global; la menor producción de gas asociado, y la caída de demanda interna y en los precios de petrolíferos.

Ante la contingencia de COVID-19, las empresas de energía eléctrica y fuentes renovables deben revisar los proyectos prioritarios para centrarse en el mantenimiento, la reducción de costos y la eficiencia operativa. Probablemente será necesario diferir inversiones en modernización y energías renovables, para concentrarse en la automatización de procesos, nuevos modelos de negocio y operación, la revisión del personal profesional y los contratos con proveedores, junto con la estructuración de capital, con renegociaciones y aplazamientos de deuda.

Por otro lado, las organizaciones de los sectores de petróleo y gas, habrán de concentrarse en la preservación de efectivo y la gestión de riesgos, proyectos de logística integrada, apoyando a proveedores en la cadena de suministro, la automatización de procesos, y la ciberseguridad. En cuanto a los créditos, deberán renegociarse o sustituirse, aplazar pagos, gestionar la cartera de activos.

En la industria energética en general probablemente será necesario pausar los esfuerzos en temas ambientales, sociales y de gobierno corporativo, estableciendo comités específicos para mediar en conflictos por incumplimientos contractuales, optimización de costos, revisión del personal profesional y contratos con proveedores a la luz del menor flujo de efectivo, así como la estructuración de capital, con renegociaciones de deuda y aplazamiento de obligaciones.


Comentarios finales


El regreso a la “Nueva Normalidad” requerirá de las mayores capacidades de adaptación de las personas y las empresas. Los procesos e interacciones comerciales se voclarán, primordialmete, al plano digital y hacia las tecologías de la información, lo que en si mismo pudiera representar una oportunidad de reducción de costos operativos, así como una mejor aprovechamiento del tiempo, elevando la productividad.

Por otro lado, al basar las operciones/comunicaciones del negocio en tecnologías de información, se debe tener un especial énfasis en la protección de datos y sitemas de seguridad informática que graranticen la confidencialidad, integridad y blindaje de estos sitemas ante eventos que vulneren la confidencialidad de la información. La adminsitración de riesgos será una tarea fundamental de el Consejo de Adminsitración, así como la retención del talento, dotando a los profesionales de nuevas herrameintas y capacidades tanto técnicas como interpersonales para que el trabajo a distancia sea efectivo y productivo.

El cambio de paradigma radica en reintegrar a la empresa a sus operaciones de negocio bajo un escenario de menor interacción física y personal, pero satisfaciendo las demandas y necesidades de los clientes con la oportunidad y efectividad del pasado. De no hacerlo, la entrada de otros competidores con mayor adaptabilidad podría poner en riesgo la participación de mercado de la empresa.

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