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Tres fundamentos de negocios para afrontar la crisis de COVID-19

Tres fundamentos de negocios para afrontar la crisis

Tres fundamentos de negocios para afrontar la crisis

17/04/2020

 

Por: Victor Esquivel

 

“Una crisis es algo demasiado terrible como para ser desperdiciado”, afirma Paul Romer, premio Nobel de Economía 2018. A pesar de todo lo que está sucediendo, sería un gran error pasar por alto las lecciones y posibles oportunidades de crecimiento en lo personal y profesional que nos ofrece la actual pandemia.

El saldo de pérdidas humanas eclipsa los daños económicos; sin embargo, estos últimos tienen también un rostro y un nombre: el de esa persona, directivo o empresario, que ha visto afectadas sus operaciones radicalmente y, por lo tanto, su fuente de ingresos.

Conscientes de ello, seguimos apoyando a nuestros clientes para prever con la mayor precisión posible el efecto que tendrán en los negocios las prácticas de contención hoy implementadas. Mediante el trabajo a distancia, nuestros colaboradores pueden seguir desarrollando sus operaciones, manteniendo contacto cotidiano con ellos, teniendo la seguridad de que nos hemos apegado a todas las indicaciones para preservar la salud y mitigar la propagación del virus.

Ante este panorama, me pregunto si es razonable proponernos salir fortalecidos. Considero que la respuesta radica en la decisión de cada uno de no permitir que el impacto haya sido en vano. Esforzarnos por salir adelante y ser mejores que antes será un homenaje para quienes más sufren.

 

Para lograrlo, comparto tres fundamentos de negocios en los que podemos concentrarnos, con el ánimo de optimizar nuestras operaciones en estos tiempos de crisis y a futuro.

 

1. Agilidad

Aunque las circunstancias parecen orillar a las organizaciones a la inactividad, es importante poner en marcha planes de contingencia de forma inmediata. Además, la comunicación con los colaboradores y grupos de interés es vertiginosa, y es necesario mantener el paso.

Como las revisiones en las fronteras ralentizan la cadena de suministro, compensar dichos retrasos y buscar vías alternas para cumplir los compromisos adquiridos es la nueva norma, en especial si de estos depende generar flujo de efectivo.

La agilidad está relacionada con la flexibilidad, la cual es la base de la resiliencia. Según el estudio 2019 Global CEO Outlook, ocho de cada diez directores generales a nivel global buscan que la composición de sus equipos de liderazgo sea más resiliente. Nunca como ahora esto cobra sentido.

 

2. Capacidad de negociación

Las organizaciones se están enfrentando a la necesidad de negociar con todos sus grupos de interés, desde proveedores hasta instituciones financieras, autoridades, clientes o reguladores, en cuanto a nuevas condiciones, plazos y compromisos.

La capacidad de negociación está anclada en la solidez de las relaciones, el sentido de justicia (generando propuestas de ganar-ganar), la credibilidad y la empatía. En la medida en que se comprenden las necesidades e intereses del otro, es más factible poner sobre la mesa ofertas de valor atractivas. Sin duda, la unidad de la comunidad de negocios es una gran palanca para la negociación.

 

3. Pensamiento innovador

Replantear el modelo de negocio, la configuración de las operaciones o la diversificación, son ejercicios que vale la pena llevar a cabo. No es tiempo perdido. Por ejemplo, algunas destilerías en Estados Unidos están utilizando sus insumos de alcohol para fabricar desinfectante de manos.

Las posibles soluciones a veces proceden de ideas poco convencionales que, en otras circunstancias, se habrían descartado. De ahí la necesidad de “pensar fuera de la caja”. Este proceso de pensamiento creativo se enriquece al tomar en cuenta las ideas de los colaboradores, permitiéndoles proponer soluciones innovadoras a problemas inéditos.

En KPMG, nuestra prioridad es el talento; todos nuestros colaboradores saben que tenemos la responsabilidad de marcar la pauta, dejando claro que la salud pública está antes que cualquier otro tema.

 

Sin duda, el costo de la crisis ha sido y será muy alto. Todavía no podemos dimensionar sus efectos. A cambio, merecemos salir retribuidos a nivel personal y como empresas. Depende de nosotros.

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