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Implicaciones en los negocios de América Latina

Implicaciones en los negocios de América Latina

14/04/2020

 

En el más reciente webcast organizado por KPMG, con la participación de Eurasia Group, nos dimos a la tarea de compartir experiencias sobre COVID-19, desde la perspectiva de líderes de KPMG en China, Brasil, México, Centroamérica y Canadá, buscando atender de manera conjunta esta emergencia de alcance global en favor de las empresas en la región de América Latina.

Es evidente que la rápida y generalizada expansión de COVID-19 ha representado una alarmante crisis de salud global en distintos rubros, que afecta profundamente la actividad comercial y la economía en diversas regiones.

La capacidad de gestión de crisis determina, en gran medida, la supervivencia de los negocios. Prueba de ello es el escenario actual ante la evolución de COVID-19, que ha transformado de forma imprevista el entorno económico local y global, ante lo cual solo aquellas organizaciones debidamente preparadas podrán sobrevivir.

En este contexto, como destacó durante el webcast Honson To, Socio Director General de KPMG en China, la prioridad es el talento, colocar en primer lugar el bienestar y estado anímico de las personas, pues de ello depende la salud del negocio. Para lograrlo en tiempos de COVID-19, el trabajo a distancia resulta de gran utilidad.


Por otra parte, es fundamental atender adecuadamente temas como la depresión o la inquietud de los colaboradores con respecto a los planes a futuro de la compañía, para lo cual es crucial una comunicación continua, abierta y cercana, un esfuerzo constante que KPMG ha realizado en los países donde opera.

Adicionalmente existen otros retos globales, entre los que destacan:

1) Incertidumbre en distintos frentes: economía, escenarios posibles de actuación y horizontes de recuperación

2) Volatilidad en los mercados

3) Disrupción y contracción económica

4) Limitada coordinación internacional

Ante este cúmulo de factores, Víctor Esquivel, Socio Director General de KPMG en México y Centroamérica, enfatizó durante el webcast la necesidad tomar en cuenta la experiencia de diversos gobiernos y empresas, la perspectiva de todos los grupos de interés, áreas del negocio, procesos, recursos y el contexto humano, así como fortalecer el gobierno corporativo y mantener las prioridades actualizadas, ajustando los planes de continuidad de negocio para que sean detallados, flexibles y acordes a la nueva información que vaya surgiendo.

La volatilidad de los mercados, aunada a la paralización de actividades y la consiguiente contracción económica, implica que las empresas pongan en marcha sus planes de gestión de riesgos y continuidad, al tiempo que construyen resiliencia y analizan sus cadenas de suministro y modelos de negocio, para definir cómo crear valor a corto, mediano y largo plazo. Por otro lado, es fundamental cuidar la liquidez que, en crisis como esta, da más sentido que nunca a la expresión “cash is quick king”, por su importancia para la salud y continuidad de la organización.

COVID-19 tiene repercusiones profundas en diversas áreas. Por ello, es indispensable lograr que los planes de continuidad de negocio amortigüen los daños y aseguren el mantenimiento de las operaciones. En este sentido, es recomendable implementar un equipo multidisciplinario de crisis, designado especialmente para este propósito. Asimismo, hay que tener presentes las necesidades de clientes, colaboradores y otros terceros interesados, para saber cómo atenderlas y responder ante la emergencia, fortaleciendo una comunicación clara y oportuna, que favorezca la confianza.

Las organizaciones tienen la difícil tarea de abarcar un amplio espectro de escenarios posibles para anticipar nuevas amenazas y posibles oportunidades pensando en una recuperación a futuro, así como ajustar continuamente sus planes de gestión de riesgos de acuerdo con la información que se va generando local e internacionalmente.

Además de la amenaza para la salud que representa COVID-19, la incertidumbre que la pandemia ha generado profundiza la fragilidad macroeconómica de los países, especialmente de las economías emergentes, cuya clase media es probable que se vea sumamente afectada. Además, la efectividad de los planes de recuperación de dichos países está sujeta a la integración y alcance de las acciones que realicen mercados más robustos. Por ello, es necesario fortalecer el liderazgo internacional y la coordinación entre gobiernos.

En cuanto al entorno empresarial, actuar unidos, en coordinación y compartiendo experiencias, así como mejores prácticas, tanto al interior como al exterior de cada empresa será, sin duda, la pieza clave para construir a futuro una economía más ágil, inclusiva y resiliente, superando los retos que nos ha impuesto COVID-19 como sociedad.

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