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Empresas familiares en el Foro Económico WEF 2020

Empresas familiares en el Foro Económico WEF 2020

Por Jesús Luna

En la participación del Foro Económico en Davos, Suiza, uno de los temas fundamentales que KPMG tiene en la mira son las empresas familiares, al ser un actor trascendente en la economía de los países, tanto por su número como por su alto potencial de crecimiento.

La clase empresarial de México, al igual que la de otros países, está conformada fundamentalmente por empresas familiares, muchas de las cuales han crecido notablemente. Algunas se han convertido en grande corporativos y se han institucionalizado, transformando su modo de operación. Pero esto no siempre sucede. En ocasiones, las empresas no logran trascender el paso de la estafeta a nuevas generaciones, por lo que tienden a desaparecer o a quedar en manos de terceros ¿Cuál es la importancia de estas instituciones y del análisis que KPMG realiza sobre ellas?

En el Foro Económico Mundial WEF 2020 un tema central es la sostenibilidad de los negocios, la cual requiere, entre otros elementos, un sólido gobierno corporativo y la adecuada gestión de riesgos. Las empresas familiares enfrentan un sinnúmero de retos y riesgos derivados de la disrupción digital y las innovaciones en los modelos de negocios, aspectos que pueden impactarlas negativamente si no se adelantan al cambio o, al menos, lo asumen tomando medidas al respecto. Por lo anterior, en KPMG desarrollamos una encuesta enfocada a las empresas familiares para analizar cómo están atendiendo temas como ceder la estafeta a las nuevas generaciones, la gestión de riesgo empresarial, los retos en cuanto al gobierno corporativo y capital humano, ya que este último es sumamente relevante para la interacción de las diferentes generaciones.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las empresas pequeñas y medianas en México representan 99.7% de las unidades económicas, es por ello que consideramos importante saber cómo están gestionando hoy en día, entre otros, los siguientes tres temas principales:

    Plan de sucesión

2     Estrategia y gobierno corporativo

3     Adecuada gestión de riesgo empresarial

Con relación al primer tema, el plan de sucesión es una pieza clave para la continuidad del negocio. Para una empresa familiar, constituye una herramienta fundamental para enfrentar en tiempo y forma los riesgos presentes y futuros ante un eventual acontecimiento, como la muerte del fundador o por la separación de este. Al respecto, la encuesta arrojó que alrededor de 7 de cada 10 empresas familiares en México (66%), considera como una opción estratégica trasladar la gestión del  negocio a la siguiente generación en los próximos 12 meses; sin embargo de este 66% únicamente el 37% cuenta con un plan de sucesión y de ese porcentaje el 72% menciona que dicho plan es parcial. Aunque las empresas familiares tienen en el radar el tema de sucesión como un tema crítico y prioritario, no actúan en consecuencia, pues falta formalizarlo, consolidarlo y permearlo de forma efectiva a nivel Consejo.

Otro tema crucial es la estrategia y gobierno corporativo. En cualquier empresa, la estrategia es definida y aprobada por el Consejo de Administración e implementada por la dirección general, lo que vuelve importante que esta estrategia sea comunicada de forma efectiva entre el grupo directivo. Sin embargo, la encuesta nos arrojó que aunque 92% de los consejos de administración coincide que el concepto es importante, 47% considera que la estrategia del negocio es parcial, es decir, no está clara y ni es formal. Este tema es preocupante porque, al no tener una visión clara de hacia donde van las empresas familiares, como nos lo arrojó la encuesta, se vuelven vulnerables en un entorno de por sí complejo, dinámico y competitivo.

El tercer tema, la gestión de riesgo empresarial, debe estar en la agenda de todas las empresas, no solo las familiares. Temas como la ciberseguridad y la sostenibilidad, se han vuelto sumamente relevantes. Las empresas deben enfrentar, además, riesgos ambientales, sociales y de reputación, entre otros. Es importante que el Consejo de Administración y  la Alta Dirección se involucren, primeramente partiendo de la estrategia aprobada por el propio Consejo para entender cuáles son los riesgos que están gravitando alrededor de ella, sean operativos, de capital humano, cadena de suministro o, como se mencionó, de ciberseguridad. Las empresas trabajan con proveedores que quizá no sigan la misma línea de gestión de riesgos o, incluso, de valores éticos, por lo que hay que estar vigilantes y tomar acción al respecto.

Por otra parte, contar con presupuestos y proyecciones es ineludible para la adecuada toma de decisiones en las organizaciones, a fin de que visualicen cómo va la operación y para que la Administración y el Consejo puedan hacer los ajustes necesarios. No obstante, en cuanto a presupuestos y proyecciones, 6 de cada 10 empresas familiares no los tienen o son parciales,  lo que implica que los consejos de administración necesitan estar vigilantes y asegurarse de que, efectivamente, la Alta Dirección está gestionando adecuadamente la operación, los riesgos, ha comunicado claramente la estrategia y sabe identificar las amenazas que giran en torno a la misma.  La empresa debe tener claro cuál es la posibilidad de ocurrencia de un riesgo y su impacto a nivel negocio, tanto cualitativo como cuantitativo. Una vez que se tienen identificados esos riesgos, deben ser asignados a los responsables, a  las direcciones involucradas de forma transversal, para definir planes de acción  y que estos sean adecuadamente gestionados y monitoreados de forma continua. Esto se logra a través de dos procesos críticos:

1     Generación de contenido (identificación de riesgos), y

2     Establecimiento de un proceso robusto para la adecuada gestión de riesgos

Las empresas familiares tienen que hacer la previsión sobre escenarios factibles, y después asignar responsabilidades a todos los que están involucrados para que haya una cultura más institucional, tendiente a lo corporativo.

Sin duda, atendiendo a estos elementos, las empresas familiares seguirán siendo un motor para el desarrollo y prosperidad de las sociedades, al volverse ellas mismas más sostenibles. 

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