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La crisis sanitaria del Covid-19 está teniendo un enorme impacto en las empresas en nuestro país. Hasta la fecha no se había producido un fenómeno de estas características que combinara un choque de demanda, debido al confinamiento de los ciudadanos en sus casas tan solo pudiendo adquirir productos básicos, y de oferta, fruto de la paralización de numerosas cadenas de producción por la falta de materiales.

Ante esta situación sin precedentes el Gobierno y las Administraciones Públicas han aprobado una serie de medidas para mitigar el impacto económico del coronavirus. Los expertos de KPMG valoran las principales consecuencias de la crisis sanitaria:

Hilario Albarracín

Hilario Albarracín

Presidente de KPMG en España

Los bancos están demostrando la fortaleza adquirida durante los últimos diez años, ya que están protagonizando un papel “crucial” en el mantenimiento de la actividad económica, del empleo y del tejido empresarial. Desde KPMG animamos a las entidades a buscar y consolidar oportunidades de negocio para compensar la baja rentabilidad, como las que proporciona la economía digital, aunque ha advertido sobre los riesgos que pueden suponer estas empresas por su regulación más laxa.

Sector financiero

Los fondos europeos del programa Europe Next Generation nos van a ayudar a sobrellevar esta situación, pero, para ello, será fundamental utilizarlos con la máxima eficacia, para lo que el sector financiero podría realizar una contribución relevante. Aunque los niveles de capital y provisiones de las entidades les permitirán sobrellevar esta difícil situación, niveles de rentabilidad como los que se están alcanzando son insostenibles a medio plazo, por lo tendrán que tomar medidas lo antes posible. Ante los problemas para aumentar los ingresos, irán encaminadas hacia la mayor eficiencia y la reducción de costes.

Legislación legal/fiscal

Necesitamos reformas estructurales guiadas por la competitividad, eficiencia y seguridad jurídica y con un amplio consenso político para conseguir estabilidad, crecimiento y permanencia. Pensamos que no deberían realizarse subidas de impuestos. Como muchos países de nuestro entorno, éstos deberían reducirse o mantenerse, actuando con realismo sobre los gastos públicos. Las medidas fiscales no deben estrangular la iniciativa o la actividad económica ni resultar confiscatorias. La fiscalidad verde y el debate sobre el modelo de financiación autonómica deben jugar un papel importante. Habría que replantearse si los impuestos sobre transacciones financieras o servicios digitales pueden ser más perjudiciales.

Existe la llamada cláusula “rebus sic stantibus” que dicta que si las circunstancias cambian radicalmente, como es el caso de la situación creada por el Covid-19 y aunque no haya caso fortuito ni fuerza mayor, será posible no tanto exceptuar del cumplimiento del contrato firmado, sino modular la forma en que se cumple. En España la jurisprudencia vincula relativamente, con casos parecidos el resultado no puede ser el mismo, además de que en el orden civil y mercantil la derrota procesal lleva aparejada, como regla general, el pago de costas.

Normativa contable

Las empresas deben evaluar la necesidad de modificar o introducir cláusulas en sus contratos con proveedores, clientes y entidades financieras, con el objeto de evitar situaciones no deseadas en los cierres intermedios o anuales (p.e. covenants, cláusulas de indemnización, incumplimiento etc). Esta situación excepcional va a exigir aplicar las mejores prácticas de la dirección y equipo financiero-contable, requiriendo una especial atención en el análisis y valoración sobre aspectos fundamentales de las cuentas que reflejen el impacto actual y el escenario previsto que deberá afrontar cada entidad.

Legislación laboral

El texto que regula el teletrabajo es excesivo y muy clásico desde el punto de vista laboral, con derechos y obligaciones quizá demasiado estrictos. Es posible que el efecto de la norma sea contrario al buscado y que se produzca un frenazo al teletrabajo, porque en la práctica disminuye la flexibilidad que hasta ahora tenía la empresa. Respecto a los gastos que implica el teletrabajo, no hay una norma específica respecto de quien debe soportarlos y que tendrá que incluirse entre los elementos a negociar en la negociación colectiva, no es esperable que se acuerde un importe fijo en cada convenio sectorial sino que, más bien, se tenderá a acuerdos individuales.

Industria y automoción

El Plan de Impulso a la cadena de valor del sector de automoción que ha presentado el Gobierno con los principales representantes del sector en España, supone una apuesta por el mantenimiento de uno de los principales sectores productivos de nuestro país. Es el momento de un nuevo esfuerzo colectivo de administraciones, empresas y trabajadores en el que todos debemos aportar con el objetivo último de preservar nuestras capacidades productivas y empleo y apostar por la recuperación tras esta crisis sin precedentes. El Plan constituye un marco de actuación que permite reorientar los esfuerzos de todo un sector y centrar el foco sobre aquellas palancas que realmente contribuirán a la reactivación de toda la cadena de valor de la industria de automoción, al mantenimiento de su competitividad y a su transformación hacia el ecosistema de movilidad. El plan combina una acción clara en el corto plazo para garantizar la competitividad del sector en un momento en el que el principal reto pasa por la reactivación del mercado tras el periodo de inactividad causado por la crisis del covid-19, y aprovechando estas medidas para incentivar la transformación de nuestro parque móvil, con una visión estratégica de largo plazo centrada en la nueva movilidad.

Infraestructuras, Gobierno y Sanidad

Una vez superada la fase aguda del primer brote de la epidemia por COVID-19 en España, aunque todavía con algunas incógnitas importantes para el futuro de las empresas y la sociedad en general, sería aconsejable que el foco de los poderes públicos estuviese puesto, desde la perspectiva económica, en garantizar la liquidez de las empresas, proteger el empleo y mantener las rentas. Al mismo tiempo, la sociedad, con el liderazgo de las administraciones públicas, deben fortalecer los mecanismos de prevención y gestión sanitaria, así como la protección de aquellos grupos sociales más afectados por la crisis. Este conjunto de medidas garantizaría el mantenimiento del tejido empresarial y de la cohesión social, tras el notable impacto que han sufrido algunos sectores clave.

Risk Consulting

La pandemia provocada por la COVID-19 está siendo aprovechada para cometer fraudes e irregularidades dentro de las mismas empresas. Por ello, en los próximos meses, esperamos un incremento en algunos tipos como son la defraudación de ayudas y estímulos públicos, la manipulación de estados financieros para ocultar pérdidas y la creación de esquemas de corrupción asociados a proveedores e intermediarios desconocidos. Además, todos los relacionados con la ciberdelincuencia, como pueden ser el phishing o el conocido como el fraude del CEO. La clave para combatirlos está en que las organizaciones identifiquen a tiempo sus vulnerabilidades y establezcan controles de forma preventiva para reducir la ventana de oportunidad. Por ello, creemos que en esta situación actual provocada por la COVID-19, el buscar ahorrar dinero retirando medidas de prevención y detección es un grave error, ya que cuanto más se invierta en mecanismos de control detectivos, menores serán los fraudes y por tanto, mayores los ahorros.

Fusiones y adquisiciones (M&A)

La incertidumbre sobre cómo y cuándo se recuperarán los distintos sectores de la actividad económica fruto del COVID hace que los inversores sean mucho más prudentes. A pesar de ello, en momentos de crisis es cuando pueden aparecer también mejores oportunidades de entrar en empresas que necesiten una mayor capitalización. Por ello esperamos que el mercado se reactive después del verano con la participación de fondos de private equity asentados en el mercado a los que podrían sumarse inversiones de fondos distressed o de capital híbrido, entre otros.

Cadena de suministro

La pandemia ha puesto de manifiesto la importancia de contar con una cadena de suministros que garantice la continuidad del negocio ante contingencias como la causada por la COVID-19. Las empresas deben evaluar los riesgos que puedan afectar a la gestión de compras y operaciones en los distintos escenarios que plantea la nueva realidad con el fin garantizar la integridad y trazabilidad de sus procesos. Asimismo, deben ser capaces de identificar a sus proveedores críticos con los que deberán construir relaciones más colaborativas y resilientes.

Gestión de personas

En la nueva realidad las empresas deberán contar con las herramientas y los mecanismos necesarios que permitan adaptar la gestión que realizan de sus profesionales a los cambios estructurales que ha traído consigo la pandemia. En esta nueva normalidad, la capacidad para dotar a los equipos con las habilidades digitales, nuevas formas de trabajo y soft-skills para desenvolverse en un mundo más virtual será clave para adaptarse con agilidad a un entorno cambiante e incierto y asegurar el éxito del negocio a largo plazo.

Distribución y Consumo

La pandemia está generando cambios en los hábitos, preferencias y expectativas de los consumidores a los que las marcas deberán adaptarse con rapidez y flexibilidad para seguir generando confianza. En un contexto cada vez más digital y en el que la difícil coyuntura económica y la salud se sitúan entre las principales preocupaciones de los ciudadanos, las compañías deberán prestar especial atención a aspectos como la relación calidad-precio y el desarrollo decidido de canales digitales de interacción con el cliente, así como transmitir valores, seguridad y transparencia, reforzando su propósito ante la sociedad.