A pesar de la evidente importancia del sector Agroalimentario en la economía española, puesto que representa el 10% de PIB y 2,5 millones de empleos, esta industria está inmersa en un proceso de renovación para poder mantenerse como tractor productivo del país, tanto para consumo nacional como potencia exportadora.

Con especial foco en el aumento de su competitividad y su sostenibilidad, el PERTE Agroalimentario, diseñado dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, es una muestra de la relevancia estratégica de esta actividad no solo a través de las inversiones y reformas estructurales dedicadas a este sector, sino también por cómo se ve beneficiado por otros muchos componentes del PRTR y del PERTE de Energías Renovables, Hidrógeno Renovable y Almacenamiento (PERTE ERHA), que completarán y fortalecerán este PERTE.

Los 1.000 millones de euros de inversión pública para el PERTE Agroalimentario se articulan a través de tres ejes: el fortalecimiento industrial del sector agroalimentario, su digitalización y el apoyo al I+D+I en este ámbito. Y, además del refuerzo económico, se espera suponga un impulso al desarrollo del empleo de calidad dentro de la agroindustria, así como a otro de los pilares del PRTR como es la cohesión social y territorial.

A la espera de la publicación de las órdenes de base durante el primer semestre de este año, se espera que los proyectos sobre los que se inviertan se ejecuten hasta 2025

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