La reputación y las buenas relaciones con los grupos de interés dependen de la capacidad que demuestren las compañías para responder a los desafíos sostenibles. En la actualidad es preciso aportar argumentos, datos y criterios rigurosos sobre cambio climático, biodiversidad, circularidad o desarrollo sostenible en las interacciones con:

  • Administración Pública
  • Reguladores y supervisores
  • Consumidores, inversores, medios de comunicación y sociedad
  • Profesionales de las organizaciones

Las direcciones de Comunicación y RRII son clave además para prestar un enorme servicio de valor añadido a sus organizaciones porque los requerimientos ESG impactan en el negocio y en la reputación. 

La sostenibilidad está intrínseca en las narrativas corporativas, con el objetivo de reflejar el buen hacer que se realiza desde las organizaciones para adaptarse a los nuevos requerimientos sociales, ambientales y de gobernanza, y para mostrar la buena voluntad de las compañías recogidas en sus propósitos y valores.

Un profundo conocimiento técnico en las cuestiones ESG permitirá detectar mejor las oportunidades, adelantarse a los retos e identificar mejor los riesgos reputacionales. La preparación en este aspecto es fundamental para:

  • Afrontar los desafíos de un entorno cambiante, con un alto perfil regulatorio
  • Optimizar y capitalizar el desempeño sostenible en las organizaciones

Preguntas que debe hacerse la Dirección de Comunicación y Relaciones Institucionales

¿Cuenta con herramientas para monitorizar la regulación y los requerimientos ESG de los grupos de interés más relevantes?

¿Dispone de suficiente conocimiento técnico para participar en las conversaciones relevantes en materia de sostenibilidad?

¿Conoce la compañía las expectativas, percepciones, sensibilidad y tolerancia de sus stakeholders más relevantes sobre las cuestiones ESG que puedan suponer un riesgo reputacional?

¿Cuenta la organización con portavoces y materiales adecuados para aprovechar las oportunidades del posicionamiento sostenible?

¿Cuenta la compañía con las capacidades para poder priorizar o decidir alianzas, iniciativas y compromisos?

El reto ESG para otros departamentos