Nunca, en toda la historia de nuestra especie, hemos estado más conectados. Podemos estar cara a cara con colegas de todo el mundo. Operar a distancia a un paciente de otro país. Distribuir vacunas y medicamentos en todo el mundo en un día, no en semanas o meses. Tenemos los conocimientos -y la capacidad- para cambiar nuestro mundo a mejor.

El problema es que no lo estamos haciendo lo suficientemente rápido.

Sabemos que el cambio climático es real. Somos testigos de una crisis humanitaria tras otra. Vemos cómo desaparece la biodiversidad y muchos servicios naturales esenciales para su supervivencia están desapareciendo. Se está acabando el tiempo para llegar a un acuerdo que salve a muchas especies de plantas y animales" .1 Todos los días oímos que la atención sanitaria tiene dificultades, especialmente para los que viven en países de renta baja y media-baja. 

Nuestro reto más reciente, por supuesto, es la pandemia de coronavirus. En muchos ámbitos, se han conseguido cosas sorprendentes para mantener a la gente sana y salva gracias a una gran variedad de colaboraciones científicas mundiales, especialmente entre personas y grupos de diferentes disciplinas que nunca habían trabajado juntos antes.2

Se trata de una señal alentadora para los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (#ODS) de las Naciones Unidas, que se pretenden alcanzar para 2030. Que se reduzcan las emisiones de carbono, que se conserven los recursos naturales, que se creen mejores puestos de trabajo, que se avance en la igualdad de género y que se reduzcan significativamente la pobreza y otras desigualdades. Pero, de nuevo, debemos avanzar más rápido.

Las generaciones futuras no deberían sufrir por nuestra arrogancia y miopía. Todos debemos poner de nuestra parte. Porque las estadísticas no son agradables. 

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