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COVID-19: enseñanzas para enfrentar el cambio climático

COVID-19: enseñanzas para enfrentar el cambio climático

Durante estos meses de pandemia se han levantado cada vez más voces alertando sobre la necesidad de llevar a cabo una recuperación verde

Juanita lópez

Directora Cambio Climático y Sostenibilidad

KPMG in Colombia

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COVID-19 cambio climático

Durante estos meses de pandemia se han levantado cada vez más voces, que van desde el Fondo Monetario Internacional, pasando por los grandes gestores de activos, hasta ONGs y academia alertando sobre la necesidad de llevar a cabo una recuperación verde que no deje de lado los objetivos que nos hemos trazado para transitar hacia una economía baja en carbono y resiliente al clima. Sin duda, la pandemia dejará para muchos secuelas y pérdidas irreparables, pero sus profundos impactos económicos y sociales serán temporales y la recuperación vendrá en el plazo de meses, quizás un par de años. El cambio climático, en cambio, por encima de la pandemia, sigue siendo el riesgo más dominante que enfrentamos como humanidad y sus efectos se extenderán por décadas poniendo en jaque el desarrollo de las actuales y futuras generaciones y la supervivencia en el planeta como lo conocemos. Los últimos cinco años han sido los más calientes de los que se tenga registro, el 2019 en el segundo lugar. Sólo desde el punto de vista de salud pública, la Organización Mundial de la Salud estima que el cambio climático producirá 250 mil muertes adicionales al año entre el 2030 y el 2050, relacionados con malnutrición, malaria y estrés, y que el costo de los daños directos para la salud oscilará entre 2 y 4 mil millones de dólares en 2030.[1]

A la vez, existe un fuerte potencial para alinear la economía con los objetivos ambientales en la recuperación y la manera cómo los estados diseñen sus medidas será determinante para cumplir las metas de descarbonización (o para echarlas al traste). De acuerdo con un estudio publicado recientemente por la Oxford Review of Economic Policy en el que participó el reputado economista Joseph Stiglitiz, paquetes fiscales enfocados en proyectos de infraestructura limpia, edificios sostenibles en agua y energía, inversión en capital natural, investigación y desarrollo en energías limpias y agricultura resiliente en países en desarrollo, aseguran mejores retornos de corto plazo y conllevan mayores ahorros en el largo plazo con respecto a estímulos y ayudas tradicionales aplicadas por ejemplo frente a la crisis económica de 2008.  En la arena del cambio climático a nivel empresarial, los retornos positivos de las inversiones verdes fueron estimados en el 2018 por las 225 empresas más grandes del mundo en alrededor de siete veces el costo de la inversión,[2] incluyendo oportunidades relacionadas con aumento de los ingresos por aumento de la demanda de productos y servicios bajos en carbono y ventajas competitivas para responder al cambio en las preferencias del consumidor. Estos resultados se han reforzado en estos meses. Con la caída del mercado de capitales en el contexto de la pandemia, se ha observado que las compañías más sólidas en el manejo de asuntos ASG (Ambientales, sociales y de gobernanza) como parte de la estrategia de negocio han tenido mejores desempeños y han resultado ser más resilientes durante la crisis lo cual las perfila como mejor posicionadas ante condiciones climáticas adversas.

La analogía entre la pandemia y la manera cómo hemos respondido, y el cambio climático y los mecanismos para gestionarlo, ofrecen algunos aprendizajes importantes para la gestión del riesgo climático en las compañías. En ambos casos estamos ante una crisis transnacional, que genera impactos físicos directos, afecta profundamente la economía, representa un riesgo fundamental para el sistema financiero y que, ante todo, pone de relieve la vulnerabilidad socio-económica como factor determinante tanto para el grado de afectación como para la capacidad de recuperación en todas los ámbitos – países, comunidades, empresas, individuos. De igual manera, se trata en ambos casos de una crisis que apela a los tomadores de decisiones a la acción coordinada y oportuna. El Covid-19 ha demostrado cómo nada el efecto determinante que han tenido las decisiones de los gobiernos y que hemos visto reflejadas en el comportamiento tan diferente que ha tenido la propagación del virus en los diferentes países.

Como una evocación de lo que ocurre hoy con el cambio climático, pero a una escala de tiempo diferente, el coronavirus se presentó inicialmente como algo lejano, que no nos iba a tocar. A pesar de las evidencias científicas de tiempo atrás sobre el hecho de que una pandemia podría llegar y de las alertas de la comunidad académica y del sector salud, e incluso de los líderes globales al nivel de percibirlo como uno de los diez riesgos con mayor impacto potencial según el panorama de riesgos que realiza anualmente el Foro Económico Mundial, poco se había hecho al respecto. Los sistemas de salud no estaban preparados, los gobiernos tenían otras prioridades y los ciudadanos no alcanzábamos a dimensionar siquiera las implicaciones reales que llegaría a tener y la manera cómo pondría en jaque todo el sistema en cuestión de días.  

En este contexto, destacamos cuatro aspectos de la respuesta frente a la pandemia que podrían aplicarse como aprendizajes para gestionar los riesgos y oportunidades del cambio climático en las compañías:

Evaluación del riesgo oportuna y dinámica, el análisis de escenarios y monitoreo continuo para la toma de decisiones: El virus ha puesto a prueba los modelo epidemiológicos y la disponibilidad de información. La velocidad del testeo ha jugado un papel crucial para tomar medidas y esto refleja la importancia de los sistemas de monitoreo pero también de evaluación del riesgo en función de diferentes escenarios y el comportamiento del mismo según las medidas que se tomen: qué zonas se abren o se cierran, que sectores se aíslan, cómo se comporta la curva de contagios o de muertes si se toma un camino u otro, qué pasa con las cadenas de suministro, ¿seguimos abriendo o volvemos a cerrar?. Todas estas preguntas se hacen desde una perspectiva de análisis de riesgos y de escenarios. En el contexto de cambio climático las compañías deben entender dónde se concentran los impactos físicos (eventos extremos o crónicos) o de transición (regulatorios, tecnológicos, de mercado) que representa el cambio climático en los diferentes eslabones de la cadena de valor, así como las oportunidades y estos impactos cómo se comportan ante diferentes escenarios y trayectorias de calentamiento: qué pasa con la cadena de suministro, como se afecta la producción o se incrementan los costos operativos, qué cambios se prevén con respecto al acceso a capital de trabajo. A partir de este primer entendimiento se pueden ir sofisticando los modelos de cuantificación del riesgo o los indicadores de gestión, pero lo clave es empezar por entender la naturaleza del riesgo, los principales amenazas, la exposición, la vulnerabilidad del modelo de negocio para tomar medidas.

Implementación de medidas y llamado a la acción: No hay que esperar a tener toda la información o los modelos más sofisticados o esperar la crisis inminente para empezar a actuar. Lo vimos con el Covid-19. Con respecto al cambio climático, hoy existe suficiente información con respecto a los retornos positivos de tomar medidas enfocadas a reducir la huella de carbono, la huella hídrica, recurrir a energías renovables, la protección del recurso hídrico o de los ecosistemas, generar productos y servicios bajos en carbono o establecer cadenas de valor sostenibles – solo por mencionar algunas alternativas – no solo desde el punto de vista económico, sino también en materia de competitividad, reputación y reducción de riesgos. En la medida en que se fortalezcan las capacidades de evaluación del riesgo y se refinen los modelos de análisis, se podrán también focalizar mejor las acciones de acuerdo con la industria o sector, comunicar mejor ante los grupos de interés la estrategia y entender lo que significan todos estos riesgos y oportunidades para el desempeño financiero del negocio y de igual manera se podrá entender mejor la incidencia que tienen sobre la exposición y el riesgo los diferentes tipos de medidas que se tomen.

Anticipación y planeación oportuna con visión de largo plazo: Ninguna empresa estaba preparada para la Pandemia y esto es un campanazo sobre los esquemas de planeación estratégica y los periodos de tiempo para los cuales se planea. El cambio climático, al igual que el Covid-19, reta los esquemas existentes porque nos exige planear y pensar a largo plazo y analizar escenarios bajo condiciones de altísima incertidumbre. Las recomendaciones del TCFD (Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras asociadas al clima, por sus siglas en inglés) invita precisamente a una planeación que involucre la evaluación del riesgo frente a eventos y escenarios diferentes, así como un entendimiento de los riesgos y oportunidades y los impactos actuales y potenciales en el corto, mediano y largo plazo.

Voluntad política y acción oportuna: El costo de la inacción de países como Estados Unidos, México o Brasil ha cobrado miles de vida y ha quebrantado profundamente el tejido social y la credibilidad en las instituciones. Esta inacción se repite de cara a la lucha frente al cambio climático. No obstante, se ha visto una evolución reciente en la percepción de los líderes empresariales frente al tema que representa un panorama alentador. De acuerdo con el CEO Outlook que realiza KPMG anualmente, en el 2020 el cambio climático fue identificado por los líderes empresariales del mundo como la mayor amenaza para el crecimiento. En Colombia sin embargo, esta conciencia aún no es tan presente y falta un camino largo por recorrer con respecto al entendimiento del cambio climático como un asunto estratégico para la sostenibilidad del negocio, articulado dentro de la gestión de asuntos ASG.

La pandemia ha llevado a las compañías a repensar sus modelos, a reconfigurar su estrategia y a buscar caminos para adaptarse al cambio y para recuperarse. Es entonces un buen momento para integrar a esas reflexiones la visión de la compañía frente al cambio climático para que la recuperación sea duradera, baja en carbono y resiliente al clima.

 

[1] OMS (2018) Cambio climático y saludo. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/climate-change-and-health

[2] CDP (2019) Major Risk or Rosy Opportunity. https://6fefcbb86e61af1b2fc4-c70d8ead6ced550b4d987d7c03fcdd1d.ssl.cf3.rackcdn.com/cms/reports/documents/000/004/588/original/CDP_Climate_Change_report_2019.pdf?1562321876

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