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En los próximos 12 años, el sector sanitario se enfrentará a importantes cambios demográficos que afectarán drásticamente a qué servicios se necesitan y cómo se prestan. El movimiento de la generación del “baby boom” hacia las filas de los jubilados, del que se viene hablando desde hace tiempo, seguirá produciéndose. Mientras tanto, la generación del milenio y otras cohortes de pacientes más jóvenes ejercerán una influencia cada vez mayor en los modelos de prestación de asistencia sanitaria.

Junto con estos cambios en la población, hay factores de mercado que también tendrán un impacto significativo. Existe una tendencia creciente a buscar tratamiento médico fuera del hospital, en lugares más económicos y  cómodos. El concepto de “valor” está siendo definido y evaluado por los consumidores; además, hay una serie de disruptores tecnológicos de alto perfil que están a punto de entrar en el ámbito de la sanidad en áreas con un impacto significativo para el consumidor, desde la distribución de medicamentos hasta la reducción del costo de los seguros médicos, pasando por el uso de plataformas centralizadas y más transparentes para la toma de decisiones.  

Ante estos retos demográficos y de mercado, ¿qué deben hacer las organizaciones sanitarias actuales?