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Por: Charles Krieck, Presidente de KPMG en Brasil y América del Sur.

Sin ninguna duda, la pandemia del COVID-19 ha sido el gran impulsor de muchas de las tendencias que venían instalándose de manera gradual, otorgando nuevos formatos a nuestras estructuras sociales y productivas. Nadie podría oponerse al hecho de que la crisis sanitaria impulsó como ningún otro evento la inversión tecnológica en las empresas, o que transformó las costumbres y el patrón de comportamiento en los consumidores. Las herramientas, modelos comerciales y formas tradicionales de hacer negocios, ya no demuestran ser tan eficaces en la búsqueda de rentabilidad como lo eran en el pasado. 

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