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Por: María Fernanda Rolón, Gerente Senior de Forensic Services en KPMG en Argentina

Está claro que la pandemia del COVID-19 ha impactado en diversos ángulos de la vida corporativa y sus relaciones alrededor del mundo. Principalmente, en la cadena de abastecimiento, donde la cuarentena o “lock down” ha evitado que se distribuyan bienes y servicios en tiempo y forma.  Esta situación ha afectado de gran manera la forma de relacionarse con Terceros y ha desafiado la capacidad de las organizaciones globales para planificar y ejecutar parte de la gestión de riesgos claves de Terceros, como por ejemplo las evaluaciones in situ, las entrevistas personales, la verificación de antecedentes, la entrega de documentación física, entre otros.

A su vez, la vertiginosa transformación digital que la virtualidad aceleró, incrementa de manera continua los riesgos, y es necesario  desarrollar estrategias rápidas que permitan su mitigación, paralelamente a la implementación de las nuevas tecnologías y herramientas.

Generalmente, la gestión de Terceros, principalmente proveedores (aunque hay una gran gama de interlocutores que pueden ser de otro tipo, ejemplo: agentes, Fintechs, joint ventures), se ve como una pequeña tarea dentro del rol en la función laboral y, a menudo, hay una falta de recursos o priorización para contar con roles específicos o expertos en la materia para apoyar en estas funciones. 

De acuerdo con la última encuesta de Riegos de Terceros realizada por KPMG en 2020, sólo el 36 % de las compañías tiene un enfoque basado en el riesgo para el monitoreo continuo de sus procesos, y sólo el 24 % está utilizando la automatización para mejorar la eficiencia al realizar tareas de rutina.  Existe una gran oportunidad de automatizar parte de los procesos de gestión de riesgos de Terceros, como ser cuestionarios y procedimientos de conocimiento o verificación inicial, situación que también  aplica para el monitoreo continuo a través de diferentes acciones basadas en el nivel de contingencia que cada organización defina para cada Tercero.

De este modo, la gestión de riesgos de Terceros es un desafío porque atraviesa transversalmente todos los aspectos del negocio y funciones de riesgo. Diseñar e implementar correctamente los módulos y etapas de un sistema de gestión de riesgos de Terceros es clave para el éxito organizacional y forma parte -y a su vez complementa- un programa de integridad o compliance.

En los tiempos actuales, la comprensión clara de con qué Terceros se hace negocios es uno de los pilares de la estrategia organizacional, y a su vez, conocerlos y monitorearlos durante toda la vida de su relación, permite contar con un negocio más resiliente desde el punto de vista operativo.

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