La pandemia de coronavirus COVID-19 ha castigado de forma importante a los mercados financieros y de capitales en todo el mundo. Las fluctuaciones de precios se han disparado y los principales índices bursátiles han caído drásticamente en su valor. Para muchos instrumentos financieros contabilizados, los valores razonables pueden haber cambiado significativamente, reflejando los ajustes de precios, pero también los pronósticos de flujos de efectivo, la creciente incertidumbre y los riesgos elevados afectan esa estimación.

La Norma Internacional de Información Financiera (NIIF) 13 “Medición de valor razonable” establece requerimientos para la estimación de valores razonables y la revelación de la información relacionada. En general, el valor razonable es el precio al que partes independientes estarían dispuestas a intercambiar un bien en una transacción ordenada, y debe reflejar las condiciones de mercado en el momento de medición.

Además del cálculo mismo del valor razonable, la NIIF 13 establece requerimientos importantes relacionados a la información a revelar, entre los que se destaca la jerarquía asignada a cada valor razonable estimado. Según la misma, los valores razonables se deberán clasificar según los inputs que se emplean para su estimación. Así, valores razonables basados en precios de mercado son considerados de Nivel 1, mientras que valores razonables estimados mediante modelos de valuación se consideran de Nivel 2 y 3, si solamente incorporan datos observables en el mercado o no, respectivamente.

Aunque precios de mercado son considerados la mejor estimación, la determinación del valor razonable no requiere precios de mercados directos para el objetivo de transacción, pero sí datos de mercado como insumo para modelos de valuación. La alta fluctuación de los principales mercados financieros causada por las repercusiones económicas del COVID-19 impacta, por lo tanto, de forma significativa en la determinación de los valores razonables. Las entidades deberán revisar los precios de referencia y el concepto del mercado primario, así como cualquier ajuste aplicable derivado de restricciones en la liquidez del instrumento o limitaciones en los parámetros observables en el mercado.

Para los instrumentos para los que el valor razonable se estima mediante modelos de valuación (Nivel 2 y 3), se deberán revisar y asegurar el adecuado monitoreo y gobierno en relación con su robustez y, especialmente, la información input con respecto a las condiciones actuales, para verificar si los conceptos implementados siguen estando alineados con los requerimientos normativos.

El Decreto N° 346/2020 estableció el diferimiento de los pagos de intereses y amortizaciones de capital para ciertos títulos de deuda pública, a raíz de la declaración del Estado de Emergencia Pública como consecuencia de la pandemia. Un diferimiento de pago afecta directamente en los plazos y los intereses devengados de los títulos, e indefectiblemente, en los valores de mercado. Las entidades deberán, entonces, revisar la calibración de los modelos.

Los siguientes factores se constituyen en claves a considerar en la obtención de valores razonables:

  • Nivel de actividad económica: las medidas adoptadas tendientes a contener el virus pueden resultar en una reducción significativa de la actividad en términos de producción y demanda de bienes y servicios, y puede impactar de manera negativa en los flujos de fondos proyectados utilizados en el modelo de valuación de flujos descontados.
  • Riesgo de liquidez y de crédito: las condiciones de incertidumbre resultan en el incremento del riesgo de crédito y, asimismo, en el riesgo de liquidez para gran parte de las compañías. El riesgo de crédito de la contraparte utilizado como input en modelos de valuación puede incrementarse.
  • Riesgo de proyección: los valores razonables estimados deben reflejar la mayor incertidumbre debido a la dificultad en la proyección de la magnitud y duración del impacto económico del COVID-19.
  • Riesgo de tipo de cambio: aquellas compañías con transacciones significativas en otras monedas podrían verse afectadas de manera negativa por la volatilidad del tipo de cambio.
  • Riesgo de precio de commodities: las compañías relacionadas con actividades extractivas podrían ser significativamente afectadas por las fluctuaciones en el precio de los commodities. El impacto puede ser superior en aquellas economías altamente dependientes de esos commodities.

Un alto nivel de juicio profesional deberá aplicarse en la cuantificación de primas de riesgos y otros ajustes en relación con los riesgos antes mencionados. Por otra parte, se incrementa el volumen de los instrumentos categorizados como de Nivel 3 ya que, debido al contexto vigente, muchos inputs se transforman en no observables.

En general, los reto del COVID-19 y valores razonables, aplican para todas las entidades, aunque por la magnitud de sus inversiones y contabilización a valor razonable, el mayor impacto se espera para las entidades financieras y aseguradoras que mantienen este tipo de inversiones en proporciones relativamente mayores con respecto a sus activos totales.

Así, los principales desafíos que las entidades deberían tener en cuenta se podrían resumir según se detalla seguidamente:

  • Análisis de precios de mercado y del mercado principal (para instrumentos financieros valuados con precios de mercados, nivel de jerarquía 1).
  • Revisión del concepto del mercado primario y si pudiera haber cambiado.
  • Revisión de modelos de valuación, los flujos de fondos estimados de los títulos y los datos input para estimaciones de valores razonables, para instrumentos de nivel de jerarquía 2 y 3.
  • Revisión de la información a presentar en revelaciones en sus estados financieros. Especialmente, si el análisis previo ha develado la necesidad de cambios de modelos de valuación y niveles de jerarquía, así como análisis de sensibilidad.

En KPMG acompañamos a nuestros clientes en el desafío causado por el COVID-19 con respecto a la determinación de valores razonables.

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